Trastorno
de Identidad Disociativo
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os trastornos disociativos consisten en
una alteración de las funciones integradoras de la conciencia, la identidad, la
memoria y la percepción del entorno.
Experiencias que normalmente se
experimentan como una situación continua e integrada dentro de los procesos
mentales, se aíslan de ellos alterando el sentimiento de continuidad de sí
mismo y el recuerdo de hechos de la vida, y originando una serie de fenómenos
clínicos y conductuales con alteración de la memoria e identidad. Los
trastornos disociativos son más una alteración de la organización o estructura
mental, que de los contenidos en sí, es decir, se trata de una incapacidad para
integrar o asociar unos contenidos, no de una alteración de los mismos.
El fenómeno disociativo trata, como un
mecanismo defensivo parecido a la represión, de mantener determinada
información lejos de la conciencia, almacenándose la información disociada de
un modo directo, no transformado y recuperándose (al contrario de lo que ocurre
en la represión con los sueños) de la misma forma; comprende un periodo de
tiempo, y se desencadena como defensa después de algún episodio
psicotraumático. El trastorno de identidad disociativo, denominado Trastorno de
personalidad múltiple por CIE 10, se caracteriza por la presencia de uno o más
estados de identidad o personalidad, que controlan el comportamiento del
individuo de modo recurrente, junto a una incapacidad para recordar
información.
En dicho trastorno se quiebra la característica de identidad de la personalidad que hace que nos sintamos siempre el mismo; aparecen dos o más personalidades alternativamente, con o sin conexión entre ellas, y con amnesia recíproca, ignorando cada personalidad a la otra (personalidad alternante).
Cada vez se manifiesta una de las personalidades con sus características específicas. La existencia de una memoria explícita o episódica que implica el recuerdo de las experiencias personales identificadas con uno mismo, y una memoria implícita o semántica en relación con la ejecución de actividades rutinarias (automáticas), explica que se pueda actuar de un modo automático, desprovisto de la autoidentificación explícita.
Características
clínicas
La característica esencial de los
trastornos disociativos es la perturbación de la usual integración de funciones
de la consciencia, memoria, identidad y percepción. El trastorno puede
ocurrir de forma súbita o gradual, transitoria o crónica.
La amnesia disociativa se caracteriza
por una incapacidad para recordar información personal importante, generalmente
de naturaleza traumática o estresante. Es tan predominante que no se puede
explicar como un olvido ordinario. Esta amnesia puede ser de cinco tipos:
Localizada: de un periodo específico de
tiempo.
Selectiva: de un evento específico en
un periodo de tiempo determinado.
Generalizada: de toda la vida.
Continua: de eventos subsecuentes a un
momento específico, incluyendo el presente.
Sistematizada: de ciertas categorías de
información.
El trastorno de identidad disociativo
constituye la presencia de dos o más identidades o estados de
personalidad diferentes que toman el control dela conducta del individuo
de manera recurrente y alterna, con la incapacidad para recordar información
personal relevante que no puede ser explicada como un olvido ordinario. Es más
bien una fragmentación de la identidad que la proliferación de identidades separadas.
Diagnostico
El DSM IV especifica los siguientes
criterios para el diagnóstico de Trastorno de identidad disociativo:
ü Presencia de dos o
más identidades o estados de personalidad (cada una con un patrón propio y
relativamente persistente de percepción, interacción y concepción del entorno y
de sí mismo).
ü Al menos dos de estas
identidades o estados de personalidad controlan de forma recurrente el
comportamiento del individuo.
ü Incapacidad para
recordar información personal importante, que es demasiado amplia para ser
explicada por el olvido ordinario.
ü El trastorno no es
debido a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (p. ej.,
comportamiento automático o caótico por intoxicación alcohólica) o a una
enfermedad médica (p. ej., crisis parciales complejas).
Síntomas
La cuarta edición del Manual
diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-IV) define el
TID como «la presencia de dos o más identidades –raras veces más de diez- que
toman el control de la conducta de una persona de forma recurrente, teniendo
cada una de ellas recuerdos, relaciones y actitudes propios». En general, las
distintas identidades no recuerdan lo experimentado por el resto, por lo cual
no son conscientes de su existencia, si bien esto no siempre es así. El cambio
entre personalidades suele producirse como consecuencia de estrés.
La personalidad primaria (o
la “real”) tiende a ser pasiva y depresiva, mientras que el resto son
más dominantes y hostiles. Son las identidades más pasivas las que manifiestan
amnesia en mayor medida y, en caso de que sean conscientes de la existencia de
las personalidades más dominantes, pueden ser dirigidas por estas, que incluso
pueden manifestarse en forma de alucinaciones visuales o auditivas, dando
órdenes a las demás identidades.
En la actualidad, tanto en el DSM como
en la Clasificación internacional de enfermedades (CIE-10), el TID se
categoriza dentro de los trastornos disociativos, es decir, aquellos que se
producen por fallos en la integración de la conciencia, la percepción, el
movimiento, la memoria o la identidad (en el caso de la personalidad múltiple,
la desintegración se daría en todos estos aspectos) como consecuencia directa
de traumas psicológicos.
Causas
Los trastornos
disociativos suelen manifestarse como una manera de afrontar los traumas. La
mayoría de las veces, los trastornos se presentan en niños sometidos a maltrato
emocional, abuso sexual o maltrato físico durante un largo tiempo, o bien, con
menor frecuencia, a un entorno doméstico aterrador o muy impredecible. El
estrés de una guerra o una catástrofe natural pueden generar trastornos
disociativos.
La identidad personal
aún está en formación durante la infancia. Por eso, un niño tiene una capacidad
mayor que un adulto de despegarse de sí mismo y observar el trauma como si le
estuviera pasando a otra persona. Un niño que aprende a disociar para superar
una experiencia traumática puede usar ese mecanismo de superación como
respuesta a situaciones estresantes en su vida.
Factores de riesgo
Las personas que
padecen maltrato físico, sexual o emocional en la infancia durante mucho tiempo
corren mayor riesgo de manifestar trastornos disociativos.
Los niños y los
adultos que pasan por otros sucesos traumáticos, como guerras, desastres
naturales, secuestros, torturas o procedimientos médicos prolongados y
traumatizantes en la niñez, también pueden tener estos trastornos.
Complicaciones
Las personas con
trastornos disociativos presentan un mayor riesgo de tener complicaciones y
trastornos asociados, tales como:
Autolesiones o mutilaciones
Pensamientos y comportamiento suicidas
Disfunción sexual
Trastornos por alcoholismo y abuso de
drogas
Depresión y trastornos de ansiedad
Trastorno por estrés postraumático
Trastornos de la personalidad
Trastornos del sueño, como pesadillas,
insomnio y sonambulismo
Trastornos de la alimentación
Síntomas físicos, como aturdimiento o
convulsiones no epilépticas
Dificultades considerables en las
relaciones personales y en el trabajo.
Tratamiento
Lo primero que se debe hacer es interactuar con el
paciente, pueden pasar días, semanas, e incluso meses sin que el terapeuta
detecte un cambio radical con el paciente sintiendo una vaga y benigna
transferencia positiva que le causa la personalidad que le pidió ayuda, el
terapeuta debe comprender que esta va a ser una relación reparadora para ambas
personas, debe dejar en claro al paciente que es alguien diferente al abusador.
Es importante una disposición anímica más cálida y expresiva que con otros pacientes,
y al mismo tiempo un cumplimiento meticuloso de los limites. Lo más importante
que el terapeuta debe tomar en cuenta, es que trabajar con este grupo de
pacientes implica una gran demanda emocional y, por este motivo, el terapeuta
debe tener un profundo autoconocimiento y trabajar apoyándose en una buena
supervisión y en otros compañeros de profesión. Las únicas maneras de tratar
esta enfermedad son terapias y sesiones de hipnosis
Casos documentados sobresalientes
El primer caso
conocido:
Eberhard Gmelin fue el primero en
describirlo en 1791 cuando tratando a una joven alemana de unos veinte años,
ésta empezó a hablar un francés perfecto e incluso su alemán adquirió un acento
afrancesado. Su nuevo yo conocía la existencia de su yo original, es decir,
cuando se encontraba dentro de la personalidad francesa, mantenía los recuerdos
de su personalidad original. Aunque su yo original no era consciente de su
personalidad nueva. El médico afirmaba que la joven asumía una personalidad u
otra con un simple movimiento de manos. Durante los 150 años posteriores se
documentaron más de 100 casos clínicos. Se creía que se originaba por el
maltrato durante la infancia y que podía curarse volviendo a integrar las
personalidades secundarias en la principal.
El caso de Mary
Reynolds:
Samuel Lotham Mitchell documentó este
caso, el cual es considerado actualmente el primer caso seriamente comentado en
la literatura médica. Mary nació en Inglaterra para trasladarse posteriormente
a los Estados Unidos.
Mary pasó por estado de ceguera y
sordera transitoria. Cuando “despertó” tenía una
personalidad totalmente diferente:
antes había sido una chica melancólica, triste, introvertida y solitaria,
después pasó a ser extrovertida, bromista y vivaz. No conservaba ninguna
memoria anterior; no recordaba leer, escribir ni a su familia. Después de un
período de 20 horas de sueño, su personalidad primaria volvió a Mary, aunque no
recordaba nada de lo sucedido. Las personalidades se fueron alternando durante
más de 15 años. Después de los 30 años de Mary, la personalidad secundaria (que
ya había aprendido lo suficiente), fue la que quedó conviviendo con ella
para el resto de su vida.
PREGUNTAS:
- ¿El comienzo de esta patología es mayor a qué edad?
- ¿Crees que la sociedad está informada acerca de esta enfermedad mental?
- ¿Cuál crees que es el impacto de los familiares que acompañan a su paciente con este tipo de patología?








1- una de ellas puede ser que los niños crezcan solos y no tengan ninguna protección del mundo a tan pequeña edad
ResponderEliminarAsí es Francisco
EliminarMuy interesante la información, respondiendo a la pregunta 3 opino que les ha de parecer extraño observar esta patología en sus pacientes cercanos y al principio no tiene el conocimiento sobre la enfermedad.
ResponderEliminar2. Definitivamente la sociedad está informada acerca de las enfermedades que el mundo revela. Sin embargo, en el caso del trastorno disociativo de la personalidad; la población o sociedad tiene muy poca información. Y a esto se le atribuyen muchos factores, uno de ellos el la rareza de esta patología; lo que hace que las personas sean más vulnerables y carezcan de información no soló teórica, si no también preventiva y el tratamiento que esta requiere.
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